Odio cuando vas por ahí caminando de la manera más sencilla posible; odio cuando me saludas, tomas de mi mano y me miras a los ojos; cuando me preguntas que haré el día de hoy; cuando bailo contigo; cuando platico contigo; cuando camino contigo; cuando tomo un café contigo; cuando tengo sexo contigo; cuando me fumo un cigarrillo contigo; cuando te maquillas y cuando no también; cuando te pones zapatillas y cuando no también; cuando me miras seductivamente; cuando tomo una copa de vino tinto, un vaso de agua, un martini contigo; cuando me abrazas, cuando lees junto a mi, cuando cantas, cuando miras, cuando tocas, cuando admiras, ¡cuando hablas! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Tenías que saberlo! Saber que… Odio cuando me besas. Odio cuando me besas y después colocas tus brazos por detrás de mi cabeza, colgados entre mis hombros, cerrando y abriendo los ojos como si ésta realidad estuviese colgando de un hilo demasiado espeso, y después, separas tu boca, tu hermosa boca de la mía cerrando los ojos, colgando tu cabeza en la mía y sonriendo, como, como si hubieses echo alguna brujería ¿sabes? Yo quedo paralizado en el momento y sólo trato de pensar que es lo que tengo que hacer para volver a besarte, y así poder decirte que: ¡Te quier… ¡Te odio!
