¿La escuela? Bien. ¿El trabajo? Bien. ¿Salud? Bien. ¿Dinero? Bien. ¿Amigos? ¿Diversión? ¿Comida? ¿Pagos? ¿Responsabilidades? ¿Tareas? ¡Bien! ¿Amor?… Hace mucho que no escuchaba esa palabra.
¿Sabes que sucede? Había alguna vez: la excitación, la tentación, la locura, los nervios, el miedo de pensar que estás diciendo estupideces, el momento en el que piensas mil cosas sobre mil acciones que puedan suceder para no quedar como papanatas o algún tonto, el sudor que surge de tu mano al tener su mano junto a la tuya; todas esas cosas tan románticas y cursis pero en algún momento necesarias… No las encuentro.
Créeme, me preocupa más el comer bien, o incluso, sólo comer; me preocupa más no llegar tarde a clase, me preocupa el aseo, el cuidado personal, tirar la basura a tiempo, trastes, ropa; entiendo que es un proceso ¿sabes? Pero… lo que no entiendo es, por qué esas pequeñas cosas que me hacían llorar, reír, jugar, cosas que me hacían tumbar de los nervios, de esos grandes nervios cuando te besaba, esos grandes nervios cuando te veía, esos grandes nervios de escuchar hablar de ti, esos malditos nervios cuando te tuve y esos malditos nervios cuando no; en fin, esas cosas, esas pequeñas cosas, ya no están y créeme, si las encuentro contigo, te comparto de mi comida.
