Poco es el tiempo del cual te conozco, y me es hermoso y asombroso que pueda recordar cosas que ya me gustan de ti; platicar con alguien más me hace imaginar y extrañar como lo dirías a tu manera, como cruzarías tu pierna sobre la otra, como recargarías tu brazo izquierdo en tu cabeza como apoyo para denotar que estás aburrida, o estás cansada o pones más atención de lo normal; me imagino y extraño como miras directamente a los ojos, como sobrepones tu cabello por encima de tu oreja; me imagino y extraño como le hablarías a mis amigos tratando de entablar una relación; me imagino y extraño como te ríes y la gente voltea a ver; me imagino y extraño como contestarías a las preguntas que le hago a la chica que me presentaron para «conocernos», imagino y extraño como nos conoceríamos nosotros, seguramente sería haciendo las 36 preguntas elaboradas por el psicólogo Arthur Aron y no preguntando: «y ¿cómo está la familia?» Ni diciendo: «oye, está padre la fiesta, ¿no?»; imagino y extraño como te vestirías tú para ésta situación, que es lo que comerías tu, como podrías voltear a verme en cualquier momento sólo porque quieres hacerlo; imagino y extraño como bailarías tan alegremente después de haber cenado; me imagino y extraño, te imagino y te extraño, me imagino y extraño tantas cosas que sólo podría desear que estuvieras aquí…
