Anda mujer, ¡corre! Hasta que tus tenis apesten, hasta que la suela se desgaste, hasta que tus cordones no sean más que un simple agarre; anda mujer, ¡mira! Observa cada lujo de detalle, observa cada punto que conforma su perímetro, analízalo y después dibújalo a detalle, que no se te pase nada, incluso vuelve a dibujarlo pero ésta vez incluye una lágrima en el papel; ¡entrégate! Desmorona cada pequeño átomo que te conforma, hazlos ceder a otro cuerpo, haz que creen química pura con alguno otro, conviértete en cenizas y haz que te guarde en ese recipiente especial en el que se guarda a un familiar; ¡pasea! No llegues a tiempo, hazlo esperar, en otras ocasiones tu espéralo, se furiosa, sutil, enérgica, espera a tu presa y en el momento en el que tu desees, saboréalo, deséalo, muérdelo, despedázalo, cómelo, conviértelo en tu desayuno, comida y cena, que sea una biblia para un cristiano, que sea la sangre para un asesino, que sea el diezmo para un padre, que sea el arco de Orión, que sea el papel para un escritor, que sea el pincel para un pintor, que sea las piernas o brazos de un atleta, que sea la bala de un soldado, que sea la bandera de una nación, ¡que sea indispensable! ¡No lo olvides! ¡Anda, ve! Ve, ve… para mí, ustedes serán mi inspiración.
