Una esencia, un golpeteo de humo, masa espontánea, que retumba y visita tocando puerta por puerta 2 cuevas que permiten la bienvenida, y despedida de un placer mortal. Mi bolígrafo ha caído en tus senos, para poder recordar el camino que debo seguir cuando empiezo a delirar con teorías existenciales, cuando empiezo a creer que la punta de ese lápiz que se desgasta en las líneas de tu cuerpo… soy yo. Un vicio con nombre propio, gustos sencillos, toques finos y de cabello despojado, nariz peculiar, labios que imagino que desean, gritan, necesitan un beso mío; espalda que explota de fuerza ante cualquier adversidad; cintura que transita de una talla a otra, pasando por mi mente ante los deseos más carnales que habitan en un pobre loco, diablo, amante, viajante, explorador de tierras mojadas; piernas que fungen como 2 grandes columnas que sostienen el gran Coliseo Romano, 2 pies que se vuelven raíz y tierra, alimento y desarrollo, centro y firmeza, callos y trabajo duro. Vicio, belleza, adicción, perdición, placer, éxtasis, dañino e innovador. Tú, eres el vicio que me mantiene consciente en ésta realidad que habitamos; el vicio con más demanda; el único vicio que hace que vivas por toda la eternidad.
