«Al borde de la perfección»

Busco la gloriosa perfección. Aquella que se encuentra en las formas, al mismo tiempo, busco algo o alguien que me enseñe o que viva lo contrario, la imperfección que destruye dogmas, certezas, estructuras, leyes, aquella que destruye el orden, la que puede ser perfecta por sus imperfecciones. 

    Corro dentro del mundo con un fondo gris que tapiza todas las paredes, hasta la sonrisa de un niño o una niña cuando ven algo que los sorprende; acompaño, tomado de la mano del Dictador del Orden, a un mundo rectangular, dominado por aristas que se encargan de dar «orden» al contenido. Pero, hay algo con lo que me encontré, que por más que se hunda dentro de ésta forma, no pierde su color, tú, Desierto. Aquél en donde la soledad y la tristeza, pueden ser tus peores enemigos; no para un ser que lo único que ve a su alrededor, son 4 paredes que limitan lo inimaginable de la vista, y un techo que no permite alargar mi cuello para distinguir lo que hay detrás del muro. 

    En ti, desierto de mi mente, desierto de mi cuerpo, puedo embriagarme de mezcal y ser un Desierto completamente desierto, por cierto, Desierto, te encontré. Y desierto me despediré.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar