«Vicio»

Una esencia, un golpeteo de humo, masa espontánea, que retumba y visita tocando puerta por puerta 2 cuevas que permiten la bienvenida, y despedida de un placer mortal. Mi bolígrafo ha caído en tus senos, para poder recordar el camino que debo seguir cuando empiezo a delirar con teorías existenciales, cuando empiezo a creer que la punta de ese lápiz que se desgasta en las líneas de tu cuerpo… soy yo.   Un vicio con nombre propio, gustos sencillos, toques finos y de cabello despojado, nariz peculiar, labios que imagino que desean, gritan, necesitan un beso mío; espalda que explota de fuerza ante cualquier adversidad; cintura que transita de una talla a otra, pasando por mi mente ante los deseos más carnales que habitan en un pobre loco, diablo, amante, viajante, explorador de tierras mojadas; piernas que fungen como 2 grandes columnas que sostienen el gran Coliseo Romano, 2 pies que se vuelven raíz y tierra, alimento y desarrollo, centro y firmeza, callos y trabajo duro.   Vicio, belleza, adicción, perdición, placer, éxtasis, dañino e innovador. Tú, eres el vicio que me mantiene consciente en ésta realidad que habitamos; el vicio con más demanda; el único vicio que hace que vivas por toda la eternidad.

«Creo que, éste no es un título»

Aceptamos el amor que creemos merecer. Ahora lo entiendo, ahora lo comprendo, me siento sabio, me siento inteligente, me siento feliz.   Me sentía poderoso, sentía que nadie podía hacerme nada si estaba a tu lado, creía haber conocido los límites del cosmos, creía haber tenido todo el conocimiento existente de éste mundo, de nuestros límites; creía saber de que forma actuar ante cualquier adversidad; creía ser el hombre más caballero; creía saber hacerte tu café por las mañanas; creía saber hacerte el amor sin siquiera desnudarnos; creía decírtelo todo con solo mirarte; creía sentirme poderoso; creía ser tu árbol de dónde tomabas el fruto para alimentarte; creía ser el mejor cocinero aunque las quesadillas se me quemaran, creía ser el mejor cocinero aunque me gastaba todo el aceite en cocinar un solo alimento; creía saber sonrojarte con solo sonreír; creía hacerte sudar con solo tomarte de la mano; creía saber exactamente hasta que punto te hartaba; creía haberte enamorado; apostaba en creer haberte hecho olvidar… pero, estamos aquí por muchas razones, la primera de ellas, creo yo, buscar nuestra felicidad ajena después de encontrar nuestra felicidad propia. Mi felicidad ajena estaba en ti, la tuya no, tu felicidad ajena estaba en alguien más, y ahora lo entiendo, y ahora te agradezco, y ahora… no te olvido, te comprendo: aceptamos el amor que creemos merecer. Ahora lo entiendo, ahora lo comprendo, me siento sabio, me siento inteligente, estoy feliz.

«Una sola vez»

Al caminar, una sola vez, no quise dar marcha atrás, al verte caminar una sola vez no quise dar marcha atrás. Una sola vez me ofreciste un caramelo y la envoltura la encuadré, una sola vez me escribiste a puño y letra y la carta la enmarqué, una sola vez corriste detrás mío sólo para alcanzarme y decirme que me cuidara, y esa noche tus palabras las guardé. Una sola vez hemos bailado y las otras 80 te he pisado, dices que mueva mi cadera y que disfrute de la música… he creado un análisis de movimiento, he resuelto fórmulas kinestésicas, he bailado con mi madre, mi hermana, con el trapeador y hasta con la escoba. Una sola vez hemos corrido, y a los 10 minutos me dejaste atrás, las otras 7 veces hemos corrido y no es distinto, me sigues dejando atrás. Una sola vez hemos conversado y aquellas 36 preguntas siguen siendo misterio, las otras 678 veces hacen que creen más intriga. Una sola vez nos hemos tomado de la mano y tu sudor ha sido parte de esa incrédula, infantil, nerviosa, y hermosa etapa de la pubertad, las otras 2 veces han sido de un juego de niños. Una sola vez nos hemos besado y el besar no ha dejado de ser torpe y tembloroso, a veces sensual, tratando de imitar aquella escena cliché de 2 personas besándose bajo la lluvia, pero nunca falta entre nosotros el choque de dientes. Una sola vez hemos luchado y esa vez me ganaste, las otras 9 veces, te he dejado ganar. Una sola vez nos hemos desagarrado, hemos jugado lento, limpio y a veces sucio haciendo el amor, las otras 12 han sido el prólogo de un libro que se toma su tiempo para escribirse a sí mismo.
   Una sola vez hemos sido más de una sola vez.

«¡Anda y ve!»

Anda mujer, ¡corre! Hasta que tus tenis apesten, hasta que la suela se desgaste, hasta que tus cordones no sean más que un simple agarre; anda mujer, ¡mira! Observa cada lujo de detalle, observa cada punto que conforma su perímetro, analízalo y después dibújalo a detalle, que no se te pase nada, incluso vuelve a dibujarlo pero ésta vez incluye una lágrima en el papel; ¡entrégate! Desmorona cada pequeño átomo que te conforma, hazlos ceder a otro cuerpo, haz que creen química pura con alguno otro, conviértete en cenizas y haz que te guarde en ese recipiente especial en el que se guarda a un familiar; ¡pasea! No llegues a tiempo, hazlo esperar, en otras ocasiones tu espéralo, se furiosa, sutil, enérgica, espera a tu presa y en el momento en el que tu desees, saboréalo, deséalo, muérdelo, despedázalo, cómelo, conviértelo en tu desayuno, comida y cena, que sea una biblia para un cristiano, que sea la sangre para un asesino, que sea el diezmo para un padre, que sea el arco de Orión, que sea el papel para un escritor, que sea el pincel para un pintor, que sea las piernas o brazos de un atleta, que sea la bala de un soldado, que sea la bandera de una nación, ¡que sea indispensable! ¡No lo olvides! ¡Anda, ve! Ve, ve… para mí, ustedes serán mi inspiración.

«A 2.1 Km de distancia»

Me degrado lentamente, espero que al levantarme, el desayuno que haga tenga ese toque «especial» del que me hablaste, espero que al bañarme mi piel contacte con la tuya, espero que al cambiarme me digas que mi camisa está mal puesta porque me brinque un botón, espero que me digas que estás cansada de subir o bajar 5 pisos para llegar o salir del departamento, espero que al pasar por la pista del lago me digas que deje de ser flojo y venga a correr, espero que al llegar a la escuela me desees un buen día y te despidas de mi con un beso amargo después de habernos fumado un cigarrillo, espero que adivines la hora a la que saldrás para así acompañarte a aquél lugar en el que nos despedimos, espero que al despedirnos me digas que me vaya con cuidado y que deje un mensaje cuando haya llegado, espero que me digas que deje de besar tu casco de bicicleta y empiece a besarte más a ti, espero que cuando llegues a tu casa me digas que tu casera te regañó, te dijo despistada, o su gato orinó tus cosas. Por primera vez, ¡sólo por primera vez, espero ir a tu casa, situada a 2.1 Km de la mía, tirar la puerta de una sola patada, hacer al gato a un lado, insultar a tu casera, que ella llame a la policía, tumbar la puerta de tu cuarto, correr hacia ti y besarte. Espero, después de haber invadido propiedad privada, probar desayuno y cena echada a perder, otorgada por funcionarios que odian su trabajo, llegar a mi departamento y sólo dormir sin tener tiempo de hacer mi tarea, al siguiente día llegar a la escuela y ser expulsado por no llegar a tiempo, no cumplir con mi ensayo, hablar con el director por haber insultado a un maestro que me vio insultar a un compañero por defender a un policía que yo había insultado, espero después de todo eso, que me digas que deje de ser un maniático!   Espero, después de tanto esperar, dejar de esperar y esperar el día en el que te acerques y me digas: «¿quieres ir a tomar algo?». 

 Por primera vez espero… 

sigo esperando…    

¡sigo esperando!    

Te espero.

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