«Te velo»

Souvenir; un recuerdo tras otro, mi compartimiento de «recuerdos especiales» vomita papeles en forma de monedas, bañadas de color rosa, son ricas y suaves; recuerdos inesperados, sorpresivos, abundantes, son… !Queman¡ abruman, muerden, besan, acarician y observan; tengo tu olor, tus lagrimas, tu sudor y tu pudor incrustados en pedazos de madera que se quiebran al tacto del grafito; desaparece poco a poco, la esencia desvanece a la vista fina, al tacto perdurable, al recuerdo amoroso… pero la tinta sigue ahí.   Guardo tu caligrafía al caminar, guardo tus letras en mi piel, guardo tus palabras en mi boca, guardo tu ortografía en mi idiolecto, guardo tus oraciones en mi pensamiento, guardo tu puntuación en mi paciencia, guardo tus párrafos en mi ideología, guardo tus vicios en mi tabaco, guardo tus paráfrasis en mi léxico, guardo tu cohesión en mis habilidades sociales, guardo tu coherencia en mis actos, guardo tu significado en mis objetivos, guardo tu progresividad en mi danza, guardo tu intencionalidad en mi mirada, guardo tu adecuación en mi pertinencia… guardo tus cartas en mi complexión. Te guardo a ti en mi escritura.

«Extrañeidad»

Lo digo y lo repito; creo sentir una sensación muy extraña cuando estoy aproximadamente a 5 cm. de distancia enfrente tuyo, tus tenis azules chocando con mis botas negras, tu frente apunto de besar mi boca, o quizá mi boca apunto de besar tu frente, no lo sé, sin embargo, te extraño. ¿Cómo extrañar a alguien cuando está frente a ti? Mejor: ¿Cómo no extrañar a alguien cuando está frente a ti? Y puedo describir tan precisa y ambiguamente cómo, cómo no extrañar a alguien cuando está frente a ti si deseas que su frente se convierta en tu paleta favorita, si deseas que su pelo sea la telaraña perfecta para enredar tus manos dentro de el, si deseas que sus ojos sean tu pintura favorita (si desean algo aún más acorde a la época sólo cambien «pintura favorita» por «celular»), si deseas que sus manos sean tu pluma favorita (si desean algo aún más acorde a la época sólo cambien «pluma favorita» por «celular»), si deseas que su cintura sea el zarandeo o batido perfecto entre unos cubos de hielo y un licor (si desean algo aún más acorde a la época sólo cambien «zarandeo o batido perfecto entre unos cubos de hielo y un licor» por «videojuego perfecto con sensor de movimiento»), si deseas rozar sus labios con tus dedos para entender la anatomía de los mismos y saber que su arco de Cupido no necesita de flechas para enamorarte, si su tubérculo central de la porción mucosa del labio superior es el chicle perfecto para morder, si su bermellón es el lugar perfecto para descansar tus labios (si desean algo aún más acorde a la época sólo cambien «su arco de Cupido no necesita de flechas para enamorarte, si su tubérculo central de la porción mucosa del labio superior es el chicle perfecto para morder, si su bermellón es el lugar perfecto para descansar tus labios» por «la sensación es la misma al igual que comprar un celular nuevo y conocer como funciona deslizando tu dedo de un lugar a otro por la pantalla»), y podría describir tan precisa y ambiguamente como, pero, prefiero no hacerlo.

«Solo es»

-¿Quién es ella? 

-Ella… sólo es (Campechana; trato suave, delicado y fuerte que da al paso de los viajantes, trato que se alimenta de suspiros, sonrisas, caricias, besos. Gracia y exquisitez, envidia de serafines, corredora de miedos y esperanzas, trae consigo una bomba de tiempo, sabe cuando explotará y utilizará el recurso cuando menos esperado sea el momento, un obús lleno de explosivos en su interior. Un niño corriendo a los brazos de su madre esperando chantajearla para que le compre un helado; un par de zapatos recorriendo más de 100 km; un lápiz que es utilizado hasta su último gramo de plombagina; aquella biblioteca de inglés que no es olvidada por una familia; la bala de un soldado a punto de ser disparada; la almohada preferida de un hombre; la historia jamás contada; la tentación; la rebeldía; un juego de ajedrez; la chupalla que protege al campesino; calor; cariño, amor. Eso es.), sólo es ella.

«Aquel diccionario»

Aquel diccionario que se guarda en las repisas de una casa, aquel diccionario viejo y lleno de polvo tiene por significado de la palabra partidario: que sigue o defiende una idea, una tendencia, un movimiento o una persona… Tomé mi lápiz y agregué: {…} o del movimiento de una persona. Soy partidario de tu movimiento. Soy partidario de tu razón e ideología, soy partidario de tu creación, soy partidario de ti. Soy parte de mi, así como eres parte de ti. 

«Imaginar y extrañar»

Poco es el tiempo del cual te conozco, y me es hermoso y asombroso que pueda recordar cosas que ya me gustan de ti; platicar con alguien más me hace imaginar y extrañar como lo dirías a tu manera, como cruzarías tu pierna sobre la otra, como recargarías tu brazo izquierdo en tu cabeza como apoyo para denotar que estás aburrida, o estás cansada o pones más atención de lo normal; me imagino y extraño como miras directamente a los ojos, como sobrepones tu cabello por encima de tu oreja; me imagino y extraño como le hablarías a mis amigos tratando de entablar una relación; me imagino y extraño como te ríes y la gente voltea a ver; me imagino y extraño como contestarías a las preguntas que le hago a la chica que me presentaron para «conocernos», imagino y extraño  como nos conoceríamos nosotros, seguramente sería haciendo las 36 preguntas elaboradas por el psicólogo Arthur Aron y no preguntando: «y ¿cómo está la familia?» Ni diciendo: «oye, está padre la fiesta, ¿no?»; imagino y extraño como te vestirías tú para ésta situación, que es lo que comerías tu, como podrías voltear a verme en cualquier momento sólo porque quieres hacerlo; imagino y extraño como bailarías tan alegremente después de haber cenado; me imagino y extraño, te imagino y te extraño, me imagino y extraño tantas cosas que sólo podría desear que estuvieras aquí…

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar