«Tacto»

Creo un universo bello y completo cuando duermo a tu lado, acostados de cuchara, sintiendo tus labios besando mi espalda, sintiendo tus dedos abrazando mi mano, sintiendo tu calor abrazando mi frío; creo en el amor, creo en la plenitud de 2 personas, creo en ti y en tu tacto; ¿han tratado de arrancar un pétalo de una rosa? ¿Han tratado de sobrellevar el pelo de una mujer por encima de su oreja? ¿Han tratado de arrancar una hoja de papel tratando de no hacer ruido? ¿Han tratado de dejar que una persona entre a tu raciocinio lentamente? Así, así es su tacto, es sutil, lento, amoroso, caliente, suave, bello, cuidadoso y sobretodo, pleno. Tacto, tacto sencillo, mirada sencilla, cuerpo sencillo, amor sencillo, amor pleno y sencillo, el tacto eres tú, el tacto es tu plenitud, el tacto es tu amor guardado en una caja de cereal…

«Sí pero no»

No acostumbro hacer ésto pero estoy en clase escribiendo ésto, yo sé que no es correcto, pero ¡venga! ya estamos a final de semestre y siempre pongo atención, bueno, la mayoría de veces, un 90%… está bien, un 89%; en fin («respondía con evasivas y si insistían decía:»), te escribo, te escucho, te pienso, te imagino y te veo todos los días, eso es lo raro, me dices que ya no fume, pero eso es aún peor, que te veo mientras fumo, el gato de Schröndinger se volvería loco si escuchara lo que pienso, no sabría si mis ideas están vivas o muertas pero («desde que vivía con Teresa su actividad erótica trataba con dificultades organizativas»), no trato de resolver ese problema o esa cuestión, sólo trato de llevarme por el límite de mis decisiones; recuerdo tantos, tantos, tantos momentos que no se olvidan, palabras, noches, abrazos de cuchara, masajes. Ahí, estás ahí y caminas y te escucho y te escribo y te escucho, escucho al fondo una canción que grito por saber cual es pero ya no puedo hacerlo. El miedo sigue ahí, el miedo a decidir después de haber decidido («¿qué buscaba en ella? ¿Qué era lo que lo llevaba hacia ella? No es el acto amoroso de eterna repetición de la misma, no, siempre queda un pequeño porcentaje inimaginable»). Si te pienso pero no lo digo, si te escribo pero no te menciono, si te veo pero no, si te quiero pero no, si te deseo pero no, si pero no, deseo tanto, tengo (ganas) tanto, tanto, tanto.

«Emociones»

Líneas, frases, palabras y letras, poder describirte, imaginar tu corporalidad, imaginarla de un color rojo, verde y amarillo; 2 gotas de agua luchan por sobrevivir ante tu fluidez, si alguna vez algún libro quiso describir o hablar acerca del lenguaje corporal, nadie lo hizo mejor como tu lo haces al crear movimiento. Un paso, dos pasos, tres, cuatro y cinco: tu caminar, un portal lleno de colores, un camino largo que recorrer, una carretera llena de árboles frescos, un mar que rebota de un lugar a otro cuando se vuelve sensual. Sensualidad, portadora de frutos prohibidos, amante de miradas, sensaciones, tacto y emociones; emociones, ¿qué puedo decir? No hay mejor libro que tus palabras, no hay mejor pluma que tu tacto, no hay mejor escultura que tu cuerpo, no hay mejores líneas que tus labios, no hay ventanas tan elegantes como tus ojos, no hay mejor mantra que tu voz, no hay mejor dulce que tu piel, no hay mejor chef que tus gustos, no hay mejor calzado que tu huella, no hay mejor almohada que tu estómago, no hay mejor fruto que tus besos, no hay mejor vino que tu apariencia, tu aroma, el sabor y la sensación que dejas en mi boca, no hay mejor chiste que tu humor, no hay mejor rompecabezas que tus ideas, no hay mejor situación que dormir a tu lado, pero ante todo, no hay mejor cosa o razón que escribirte.

«¿Qué hago yo?»

¿Qué hago yo? ¿Qué hago cuando estoy sentado en una silla de madera frente a la mujer que deseo? Podría mirarla a los ojos fijamente; tener una linda charla; hablar durante 1 hora acerca de los gatos; prender un cigarrillo y que me menciones que ya llevo más de la cuenta; cantarle una canción; dibujarla; hablar de sus miedos, de sus sueños; de lo que le molesta y de lo que le encantaría hacer un sábado por la mañana, aunque ya sabría que su respuesta sería: «dormir»; de darle otro dulce y que me preguntase «¿quieres que engorde?» y contestarle: no, quiero que engordemos; darle un masaje y que se quede dormida aunque yo hubiese querido uno; decirle que no está gorda y hacer ejercicio los dos; tocar los timbres de las puertas y correr aunque ella no lo haga; recordarle la primera vez que comimos sushi y pensar que ese día yo le decía que ya no pidiésemos más porque ya estaba lleno, aunque la realidad fuera que ya no me alcanzaba el dinero; ver sus fotos de hace 4 años; hablar del arte, de la danza, del teatro, de la vida; de nuestras experiencias, de nuestras cicatrices; elegir música antigua; hacer de comer; ir a caminar 15 kilómetros; encontrar nuestro «jazzeo» juntos; imitar gente; hacer caras; llevar a su sobrina al parque; tomar mi mochila, decirle que me voy, acompañarla a la papelería y comentarle que la acompaño de regreso a su casa, sólo para… eso, acompañarla; hablar del tiempo; contar sus lunares; acariciarla, abrazarla… besarla.   En fin, aquí sigo, en la misma silla de madera, sentado frente a la mujer que deseo. Después de haber pensado todo lo que me gustaría hacer, creo que empiezo a sentir cierta incomodidad en mis isquiones…

«Beso»

Veo mi celular, el primer día de un mes un tanto extraño, sencillo y nuevo, y pienso que el amor no es para mi, escucho tu canción y pienso que el amor no es para mi; he comentado algunas veces que vivo de ello, de aquello de lo que te hace ser humano, del amor, pero, tu me pones tantas dudas, tantas células muertas, tantos besos muertos, tantas caricias muertas, ilusiones que pasan por medio; enamorarse es la cuestión. Un pensamiento que explota y resucita al mismo tiempo, un pensamiento que te quiere a mi lado, un proceso social, educativo, amoroso e incluso político. Confusiones, piel, miradas, bebé, morena, frase cursi: conejita, besos, miedo, procesos sin dejar atrás, maduración, fruta, besos, fruta, besos… besos sabor a fruta, besos que no sólo son besos, son besos y algo más, besos y alma, besos puros, besos y soledad, besos y te vas, besos y te despides, besos y te veo al final de la puerta. Tiempo, es lo que quiero, tiempo contigo, tiempo conmigo y tiempo con los dos… El tiempo pasa, pasa, pasa, y pasa, y tan sólo espero una cita, un código, una palabra, un café, un vino, risas, llantos, enojos, pasiones, cama, sábanas, gemidos, caricias, sexo y no sólo sexo, sexo animal y sexo amoroso. Y luego llega el beso, y todo se olvida. «Y luego llega el beso y todo se olvida».

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