«Beso»

Poesía; cuando lo pruebas quieres más, te toma de la mano y te lleva al cielo y al infierno en el mismo momento; te comparte locuras que te hacen adicto a éste frío y cálido arte de besar; te hace suspirar y quitarte el aliento, y volverlo hacer cuando menos te lo esperes; te desnuda y te cubre; te hace fuerte y frágil; es la droga ilegal más vendida en todo el mundo; algunos mueren, matan, compran, sueñan por el; es un café cargado y dulce; es una prueba de examen, puedes dudar si lo hiciste bien o mal, y ansias la respuesta de esa prueba; es dar todo sin recibir nada a cambio, es la estrategia mejor planeada para convencer a tu enemigo; puede llegar a ser rutinario, puede ser por compromiso o simplemente para matar el tiempo.   Puede ser peligroso, aterrador, terrorífico, maldito, engañoso, asqueroso, puede ser veneno, el cual te mata dolorosa y lentamente.   

Es un juego, tienes que saber jugarlo, aprendes de el, a veces ni siquiera piensas en el, sólo mueves tu pieza por mover.   Es el comienzo de un infierno hacia el cielo, el sueño más deseado, el cuento más contado, la canción más escuchada, la obra más vista, la comida más ingerida, el perfume más usado.   Es el sueño americano, es el holocausto.   Te mata y te revive.

«Te deseo»

Te deseo no de la manera en la que deseo un fin de semana; no de la manera en que un delincuente desea salir de prisión; no como un político desea ganar un puesto gubernamental,; no como un padre desea que el diezmo sea mayor que la vez pasada; no como un asesino desea matar a su próxima víctima; no como un niño desea hacerle bullying a otro; no como los profesores desean que su clase termine para irse a su casa sin haber enseñado nada; no como una madre desea que su hijo se calle o deje de llorar; no como una persona desea destruir la vida de alguien más.    

Te deseo de la manera en la que espero un café, cargado y dulce; te deseo de la manera en la que una madre espera a su hijo; como un perro desea que su dueño llegue; como un músico desea que lo escuchen; como un escrito desea que lo lean; como un esquizofrénico desea dejar de tener alucinaciones; como un drogadicto desea sus drogas; como un estudiante que vive sólo desea llegar a su casa y tener listo en menos de una hora, la comida, su ropa, el aseo y su descanso; te deseo como un lápiz desea ser utilizado para escribir; te deseo como un espejo desea que lo miren; te deseo como el abogado desea ganar un juicio; te deseo como la tierra desea y espera ser mojada por la lluvia; te deseo como el felino que desea su presa; te deseo como un beso desea ser besado; te deseo como un abrazo desea ser aceptado; te deseo como el artista desea dejar huella en el mundo; te deseo como un soldado desea que la guerra termine; te deseo como un tanque no desea dispararle a un pelotón; te deseo como la pregunta: «¿Quieres ser mi novia(o)?» desea escuchar un si.
   

Te deseo libre, inteligente, abierta, linda, tierna, cariñosa, fuerte, apasionada, desapasionada, loca, sensata, imprudente, atenta, distraída,  juguetona, activa, pasiva, ambiciosa, desinteresada, creativa, crítica, segura, dudosa, serena, exigente, flexible, diplomática, ruda, positiva, tenaz, débil… Te deseo así, tal y como eres. Te deseo a ti.

«Amor de joven»

¿La escuela? Bien. ¿El trabajo? Bien. ¿Salud? Bien. ¿Dinero? Bien. ¿Amigos? ¿Diversión? ¿Comida? ¿Pagos? ¿Responsabilidades? ¿Tareas? ¡Bien! ¿Amor?… Hace mucho que no escuchaba esa palabra.

  ¿Sabes que sucede? Había alguna vez: la excitación, la tentación, la locura, los nervios, el miedo de pensar que estás diciendo estupideces, el momento en el que piensas mil cosas sobre mil acciones que puedan suceder para no quedar como papanatas o algún tonto, el sudor que surge de tu mano al tener su mano junto a la tuya; todas esas cosas tan románticas y cursis pero en algún momento necesarias… No las encuentro.

   Créeme, me preocupa más el comer bien, o incluso, sólo comer; me preocupa más no llegar tarde a clase, me preocupa el aseo, el cuidado personal, tirar la basura a tiempo, trastes, ropa; entiendo que es un proceso ¿sabes? Pero… lo que no entiendo es, por qué esas pequeñas cosas que me hacían llorar, reír, jugar, cosas que me hacían tumbar de los nervios, de esos grandes nervios cuando te besaba, esos grandes nervios cuando te veía, esos grandes nervios de escuchar hablar de ti, esos malditos nervios cuando te tuve y esos malditos nervios cuando no; en fin, esas cosas, esas pequeñas cosas, ya no están y créeme, si las encuentro contigo, te comparto de mi comida.

«Amor nocturno»

¡Amor! Ayer me encantó que fuéramos a comer un helado, fue agradable, ¡claro! sin evitar que por travieso te manché toda la ropa de helado rosa, nadie se dio cuenta, pues tu blusa era del mismo color.   Antier me encantó aún más el haber estado contigo, recuerdo que decidiste ir a un nuevo restaurante, a cenar, que por cierto, yo no lo conocía y… ¡es hermoso! Y de la comida, ¡no se diga! Eh estado pensando en trabajar ahí para poder robarle algunas de las recetas, para así ¡poderte cocinar todo el día! Desde ese día ansío en cenar ahí nuevamente.   ¡Hace una semana fue excepcional! Recuerdo que cumpliste años, te llevé un disco de vinilo, en donde Etta James canta todos sus éxitos, con aquella canción que te encanta: «i’d rather go blind»   Hace un mes… Bueno, hace un mes falleció tu padre, y sé que han sido tiempos difíciles, no te prometo que estaré ahí por siempre, no te lo prometo, mejor te lo demuestro ¿sabes? ¿cómo? Bueno, ¡todos los días, antes de irme al trabajo te dejo más de 20 panes de mantequilla de maní preparados sólo para ti dentro del refrigerador, creo que eso cuenta más que ser una pareja y amigo a la vez! ¡Mentira!, sabes que estaré ahí…   En fin, en un momento te veo, sólo me ducho, termino de escribir ésto para ti, me acuesto, y ¡PUM! Eh ahí mi bella musa. ¿Por qué demonios tengo que despertar?

«Te odio»

Odio cuando vas por ahí caminando de la manera más sencilla posible; odio cuando me saludas, tomas de mi mano y me miras a los ojos; cuando me preguntas que haré el día de hoy; cuando bailo contigo; cuando platico contigo; cuando camino contigo; cuando tomo un café contigo; cuando tengo sexo contigo; cuando me fumo un cigarrillo contigo; cuando te maquillas y cuando no también; cuando te pones zapatillas y cuando no también; cuando me miras seductivamente; cuando tomo una copa de vino tinto, un vaso de agua, un martini contigo; cuando me abrazas, cuando lees junto a mi, cuando cantas, cuando miras, cuando tocas, cuando admiras, ¡cuando hablas! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Tenías que saberlo! Saber que… Odio cuando me besas. Odio cuando me besas y después colocas tus brazos por detrás de mi cabeza, colgados entre mis hombros, cerrando y abriendo los ojos como si ésta realidad estuviese colgando de un hilo demasiado espeso, y después, separas tu boca, tu hermosa boca de la mía cerrando los ojos, colgando tu cabeza en la mía y sonriendo, como, como si hubieses echo alguna brujería ¿sabes? Yo quedo paralizado en el momento y sólo trato de pensar que es lo que tengo que hacer para volver a besarte, y así poder decirte que: ¡Te quier… ¡Te odio!

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar