Llegaría tarde, pues había demasiado tráfico y el taxi que cogí dejó pasar a todo un desfile de carnaval que mágicamente en ese momento tenía que pasar. Llegué y, ahí estaba yo, era una boda elegante, muchísima gente, demasiada diría, la pareja era muy reconocida por esos lugares, muy buenos amigos míos; iba con unSigue leyendo ««Vaya cordón»»