Veo mi celular, el primer día de un mes un tanto extraño, sencillo y nuevo, y pienso que el amor no es para mi, escucho tu canción y pienso que el amor no es para mi; he comentado algunas veces que vivo de ello, de aquello de lo que te hace ser humano, del amor, pero, tu me pones tantas dudas, tantas células muertas, tantos besos muertos, tantas caricias muertas, ilusiones que pasan por medio; enamorarse es la cuestión. Un pensamiento que explota y resucita al mismo tiempo, un pensamiento que te quiere a mi lado, un proceso social, educativo, amoroso e incluso político. Confusiones, piel, miradas, bebé, morena, frase cursi: conejita, besos, miedo, procesos sin dejar atrás, maduración, fruta, besos, fruta, besos… besos sabor a fruta, besos que no sólo son besos, son besos y algo más, besos y alma, besos puros, besos y soledad, besos y te vas, besos y te despides, besos y te veo al final de la puerta. Tiempo, es lo que quiero, tiempo contigo, tiempo conmigo y tiempo con los dos… El tiempo pasa, pasa, pasa, y pasa, y tan sólo espero una cita, un código, una palabra, un café, un vino, risas, llantos, enojos, pasiones, cama, sábanas, gemidos, caricias, sexo y no sólo sexo, sexo animal y sexo amoroso. Y luego llega el beso, y todo se olvida. «Y luego llega el beso y todo se olvida».
